jueves, 18 de junio de 2015

Texto desde la perspectiva de un Trapo

Hoy decalro que mi imagen cambió para siempre...
Cada vez que me caigo me levantan, cuando se les complica recurren a mí y además puedo ser de distintas telas, formas y tamaños, sabés?
Pero mi vida no es tan fácil, en ocasiones me duelen las articulaciones que no tengo y cuesta mucho sobrellevar el exceso de pintura de los recien llegados. Pero sobre todo... saco polvo, lustro, puedo abrigar una masa para que leude, lavo y pongo lisas las superficies ásperas, y en el mejor de los casos hasta caricias hago...
Por lo tanto, viejos son los trapos?
!Sí, y a mucha honra! 
Porque al igual que lo abuelos, a través de nuestras huellas contamos historias y sólo nosotros sabemos por dónde anduvimos.

miércoles, 3 de junio de 2015

Reflexión sobre la frustración.

Comparto con uds mi reflexión sobre la discusión que surgió el último encuentro sobre la frustración. A lo largo de estas dos semanas fui ordenando las ideas y surgieron estas líneas.


La frustración no es una característica ni un rasgo de personalidad. Es la RESPUESTA frente a la FALTA. Surge del quiebre entre mi voluntad y la realidad; de la distancia entre lo que deseo y lo que sucede.
La frustración se ubica en el vacío de lo que no se da, lo que no se logra o lo que no se otorga.
Por lo tanto la frustración es la RESPUESTA AL RECONOCIMIENTO DE LA FALTA.

Las características de esta respuesta varían naturalmente en cada momento evolutivo.

No es la frustración en sí misma lo que genera conflicto sino el monto de tolerancia con el que contamos para hacerle frente. Aquello que se tolera o no, es la falta.
La tolerancia a la frustración tiende a aumentar, y así, la respuesta se modifica y evoluciona.

La INTOLERANCIA a la frustración revela la NEGACIÓN de la falta, la OPOSICIÓN, generalmente en forma de protesta, angustia, rabia. "No me gusta, no lo tolero, no es posible."

Por su parte, la progresiva adquisición de tolerancia a la frustración revela la ACEPTACIÓN de la falta, aún en presencia del disgusto y el malestar que ésta provoca. Es el equilibrio entre ambas respuestas. "No me gusta, pero lo tolero".

Es en función de todo esto que la frustración será productiva/positiva en función de nuestra tolerancia. Podrá obstaculizar nuestro funcionamiento o convertirse en motor para la búsqueda de nuevos caminos y soluciones alternativas.